Why westside residents have huge concerns about the Tesoro refinery

For the working-class Latino, Filipino, and African American families in West Long Beach, the desire for safe streets, outdoor activities, and clean air is clouded by diesel exhaust, air pollution, and refinery gas flares. This combined threat to the health and wellbeing of all residents contributes to the LA area having the deadliest air quality in the nation, according to a new report by the American Thoracic Society. The consequences of pollution have moved many long-time residents into action to successfully organize against large-scale projects such as the Southern California International Gateway (SCIG), but the latest threat to health and safety is on the horizon. Now neighbors are uniting to say that the largest oil refinery on the West Coast doesn’t belong near people’s homes, children’s schools, or in their community.

Refinery MapSince announcing the intention to expand refinery operations in January 2015, the Tesoro Corporation has unveiled their plans to merge the Carson and Wilmington refineries, which sit directly adjacent to West Long Beach. Among many enhancements, the plans include the construction of massive crude oil storage tanks totaling 3.4 million barrels, which can be likened to a whole new oil terminal. The Tesoro refinery already generates pollution that harms children and families living nearby–and their proposed expansion adds insult to injury for Long Beach residents, especially the working-class families already overburdened by air pollution and other toxic stressors.

Among the concerns of residents and environmentalists is that an accident here could be catastrophic for the entire Southern California region and Tesoro has a “dirty” track record of safety. In 2010, at the Tesoro facility in Washington state, a heat exchanger exploded with a blast so intense that an enormous fireball blazed high above the refinery and resulted in the death of seven refinery employees. In 2013, a Tesoro pipeline in rural North Dakota ruptured, spilling an estimated 20,000 barrels of oil over seven acres. This spill, caused by a leak the size of a quarter, was one of the largest land-based oil releases in US history.

“With this expansion, Tesoro will continue to grow as the top climate polluter in California with its expanded Wilmington and Carson refinery adding increased greenhouse gas emissions. Profits shouldn’t be put above people’s health and safety,” explains Gisele Fong, chair of the Building Healthy Communities: Long Beach Environmental Health Workgroup.

Chief among all concerns from residents is how Tesoro has not acted in good faith. Tesoro has taken advantage of the short approval process required by the Air Quality Management District (AQMD, the regional government body tasked with protecting the environment) and attempted to minimize public outreach to directly affected residents of West Long Beach. Thanks to the labor and advocacy of community groups like Communities for a Better Environment (CBE) and East Yard Communities for Environmental Justice (EYCEJ), a community meeting was held in addition to the public hearing, and the comment period for the Draft Environmental Impact Report was extended.

On top of fast-tracking the project, many residents have witnessed Tesoro attach strings to their community investments, resulting in organizations they fund publicly coming out to support the Tesoro expansion project with no acknowledgment of the harmful impacts. At the first and only community meeting held in West Long Beach after organizations demanded accountability from Tesoro and AQMD, some attendees were horrified that the advertised “free” dinner was only provided after they signed a pledge stating they supported the planned refinery expansion. Many of the attending residents who live in the refinery’s neighborhood were glad to skip the free meal so that they could freely articulate their concerns.

While AQMD works to answer community feedback and produce the final Environmental Impact Report this fall, neighbors and families in West Long Beach are continuing to raise their concerns to protect their already overburdened community. For more information or to stay up to date about efforts to stop Tesoro, email gfong@endoil.org.


Para las familias latinas, Filipinas y afroamericanas de clases trabajadoras en el oeste de Long Beach, el deseo por calles seguras, actividades al aire libre, y aire puro  esta empañado por escapes de diésel, contaminación del aire, y llamaradas de gas de refinería. Esta combinación amenaza a la salud y bienestar de todos los residentes contribuyentes del área de LA teniendo la calidad de aire más mortal de la nación, de acuerdo al nuevo reporte de American Thoracic Society. Las consecuencias de la contaminación han movilizado a muchos residentes para que tomen acción y se organicen exitosamente en contra de proyectos a gran escala como el Southern California International Gateway (SCIG), pero la más reciente amenaza a la salud y seguridad está en el horizonte. Ahora los vecindarios se están uniendo para comunicar que la refinería más grande de la costa oeste no debe estar cerca de hogares, escuelas, o en la comunidad.

Refinery MapDesde el anuncio de la intención de expandir las operaciones de la refinería en enero 2015, la corporación Tesoro ha revelado sus planes para fusionar las refinerías de Carson y Wilmington, las cuales se encuentran directamente adyacentes al oeste de Long Beach. Entre muchas mejoras, los planes incluyen la construcción de tanques de almacenamiento masivo de petróleo crudo totalizando 3.4 millones de barriles, la cual puede compararse con una nueva terminal petrolera. La refinería Tesoro ya genera contaminación que perjudica a niños y familias que viven cerca y su propuesta de ampliación añade insulto a la herida de los residentes de Long Beach, especialmente a las familias de clase trabajadoras ya sobrecargadas por la contaminación del aire y otros factores de estrés tóxicos.

Entre las preocupaciones de residentes y ambientalistas es que un accidente aquí pudiera ser catastrófico para la región entera del sur de California y Tesoro tiene un historial de seguridad “sucio”. En 2010, en las instalaciones de Tesoro en el estado de Washington, un intercambiador de calor creo una explosión tan intensa que una bola de fuego enorme ardió por encima de la refinería y resulto en la muerte de siete empleados. En 2013, una tubería de Tesoro en el rural North Dakota se rompió derramando un estimado de 20,000 barriles de petróleo sobre siete hectáreas. Este derrame, causado por una fuga del tamaño de una moneda de veinticinco centavos, fue uno de los derrames de petróleo en tierra más grandes en la historia de USA.

“Con esta ampliación, Tesoro continuara creciendo como el más grande contaminador del clima en California con su refinería ampliada en Wilmington y Carson añadiendo emisiones de gas de efecto invernadero. Las ganancias no deben anteponerse a la salud y seguridad de las personas”, explica Gisele Fong, presidente de Building Healthy Communities: Long Beach Environmental Health Workgroup.

La mayor preocupación de los residentes es que Tesoro no ha actuado con buena fe. Tesoro ha tomado ventaja del corto proceso de aprobación requerido por el Air Quality Management District (AQMD, cuerpo regional gubernamental encargado de proteger el medio ambiente) e intento minimizar la divulgación a los residentes directamente afectados del oeste de Long Beach. Gracias al trabajo y apoyo de grupos comunitarios como Communities for a Better Environment (CBE) y East Yard Communities for Environmental Justice (EYCEJ), se llevó a cabo una reunión comunitaria en adición a la audiencia pública y se extendió el periodo de comentarios para el proyecto de reporte de impacto ambiental.

Sobre el Proyecto de via-rapida, muchos residentes han sido testigos  de cómo Tesoro ata cuerdas a sus inversiones comunitarias, resultando en organizaciones que financia públicamente y que lo apoyan sin conocimiento de los efectos perjudiciales. En la primer y única reunión comunitaria celebrada en el oeste de Long Beach después que organizaciones exigieron cuentas a Tesoro y AQMD, algunos asistentes se horrorizaron de que la anunciada cena “gratuita” fue provista únicamente después de firmar una promesa indicando que apoyaban la planeada expansión de la refinería. Muchos de los residentes que asistieron y que viven en el vecindario de la refinería, encantados despreciaron la comida gratuita para poder hablar libremente sobre sus preocupaciones.

Mientras AQMD trabaja para responder a comentarios y producir el reporte final de impacto ambiental este otoño, vecinos y familias en el oeste de Long Beach continúan elevando sus preocupaciones para proteger su ya sobrecargada comunidad. Para más información o para estar al día sobre los esfuerzos para detener a Tesoro, envíe un correo electrónico a gfong@endoil.org.

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