Executive Director’s Blog: Moving Beyond Words Into Action

On election night, just hours before the polls closed, I stood at the intersection of PCH and Cherry holding a sign urging onlookers to vote. I had come to support a get-out-the-vote rally led by young people in Long Beach, most of them too young to vote, but well aware of the impact the election would have on them, their friends, and families.

The mood was light and fun. Driving home, I felt hopeful.

As I write today, glimmers of hope remain.

2016_youth-rally-speakerCalifornia voters moved the needle on several social-justice issues this election. Votes on many of the statewide propositions demonstrated a renewed commitment to funding education and healthcare, and continued our state’s move away from mass incarceration. Votes on county and local measures showed that we are willing to invest in the health and wellbeing of our communities.

Indeed, I’ve read a number of commentaries celebrating the successes Californians cast their ballots for. However, for many California voters, the outcome of the Presidential race makes celebration difficult. Away from the newspapers and talking heads, I see members of my community struggling to make sense of a Trump presidency.

Some of us prefer to think that Trump is “out there” … in those Southern states, with those racist and backward people, the poor whites who don’t know any better, and so on.

I’m writing to encourage you to resist the urge to push responsibility away.

The fact is: Trump is here.

Trump is the KKK rally held in Anaheim earlier this year. Trump is the Confederate Flag flying on 11th and Daisy in Long Beach. Trump is the classmates taunting a six-year-old at school the day after the election, saying his family will be deported.

And Trump is the subtler forms of violence experienced in our communities. The seven fewer years of life that, on average, people in Central, West, and North Long Beach live compared to those living in East Long Beach or near the country club.

Trump is in school-discipline policies that disproportionately push out students of color, and in our city’s lack of adequate protections for renters from unjust evictions and rent spikes that displace our neighbors.

Trump is in any one of us who doesn’t recognize or is afraid to lose our seat at the table if we dare speak up when we see Trump in our own community.

Of course, Trump the man isn’t physically here. He isn’t even the President a majority of Long Beach residents voted for. But we can’t deny that what he stands for and what so many in Long Beach have grieved since the election–racism, sexism, classism, and the many intersecting oppressions our country is grappling with–are also present here.

It’s harder to impact what happens at the White House. So, while activism on that front is certainly important, I commit myself and I implore you to look for ways to make change closer to home: Have courageous conversations with those around you. Learn how decisions are made in our community and speak up when you see practices that don’t serve all of our neighbors. Get involved in organizations working to advance justice in Long Beach.

What gives me hope are the people that I rallied with on election night: young people and their mentors who work for change each day in their lives, schools, and community. People declaring their power, with faces and life stories that are representative of Long Beach, of California, and of the future of the United States.

Trump may be here, but so are we: moving into action together.

A version of this blog ran first as an op-ed in the Long Beach Press-Telegram

Dr. Christine E. Petit serves as Executive Director for Building Healthy Communities: Long Beach, which is part of The California Endowment’s statewide effort to improve health outcomes through community engagement and policy change. She also serves as Chair of the City of Long Beach’s Board of Health and Human Services. Christine is co-founder of the Long Beach Time Exchange—a time-banking community based on the premise that everyone in Long Beach has something to contribute to our city. Christine holds a Ph.D. in sociology with emphases in social change and race and class inequality.


La noche de las elecciones, pocas horas antes de que cerraron las urnas, quedé parada en el cruce de PCH y Cherry con una pancarta urgiendo a los viandantes a votar. Vine para apoyar un mitin para sacar el voto, organizado por jóvenes en Long Beach. Aunque la mayoría de ellos eran demasiado jóvenes para votar, estaban muy conscientes del impacto que tendría la elección para ellos, sus amigos y familias.

El ambiente se mantuvo ligero y divertido. Ya rumbo a casa, me sentí optimista.

Cuando les escribo hoy, me quedan unos pedacitos de la esperanza.

2016_youth-rally-speakerLos votantes de California votaron para avanzar varias causas de la justicia social durante esta elección. Los votos sobre varias de las proposiciones estatales demostraron un compromiso renovado para financiar la educación y la cobertura de salud y seguir reformando el sistema de la encarcelación masiva. Los votos sobre medidas locales y al nivel del condado mostraron que estamos dispuestos a invertir en la salud y el bienestar de nuestras comunidades.

De hecho, he leído varios comentarios celebrando los éxitos de los votos de Californianos. Sin embargo, para muchos votantes de California, el resultado de la carrera para presidente hace difícil la celebración. Sin importar lo que dicen los periódicos y comentaristas, veo miembros de mi comunidad para quien les cuesta entender la realidad de la presidencia de Trump.

Algunos de nosotros prefieren pensar que Trump está “ahí fuera”… en los estados sureños, con esta gente racista y simple, con las pobres personas blancas que no son sensatos… y la lista sigue.

Les escribo para animarlos a resistir el deseo de echar toda la responsabilidad para fuera.

El hecho es esto: Trump está aquí.

Trump está en el mitin de KKK que tomó lugar en Anaheim este mismo año. Trump está en la bandera confederada mostrada por la 11 y la Daisy en Long Beach. Trump está con los niños en la escuela burlándose de un muchacho de seis años el día después de la elección, diciendo que se la van a deportar a su familia.

Y Trump también se muestra en las formas más sutiles de la violencia que se vive en nuestras comunidades. Los siete años menos de vida que, en promedio, las personas en el centro, oeste y norte de Long Beach viven en comparación con los que viven en el este de Long Beach o cerca del club de campo.

Trump está en las políticas de la disciplina escolar que desproporcionadamente echan a los estudiantes de color de las aulas de clase; está en la falta de protecciones adecuadas para los inquilinos contra los desalojos injustos y los aumentos de renta que desplazan a nuestros vecinos.

Trump está en cada uno de nosotros que no reconoce o que tiene miedo de perder nuestro asiento si atravesamos decirlo cuando vemos a Trump en nuestra propia comunidad.

Por supuesto, Trump, el hombre, no está aquí físicamente. Ni siquiera es el presidente de que la mayoría de los residentes de Long Beach votaron. Pero no podemos negar de que lo que él representa y lo que muchos en Long Beach se han apenado después de la elección – el racismo, sexismo, clasismo y las variadas opresiones conectadas que se enfrenta nuestro país – también están presentes aquí.

Es más difícil impactar lo que acontece en la Casa Blanca. Aunque el activismo en esta área es importante, me comprometo y les urjo que busquen maneras de afectar el cambio más cerca de casa. Tenga conversaciones valientes con las personas que conoce. Aprende como se hace las decisiones en nuestra comunidad y hable cuando se fija de prácticas que no sirven a todos nuestros vecinos. Involúcrese en organizaciones que están trabajando para avanzar la justicia en Long Beach.

Lo que a mi me da esperanza es la gente con quien marché la noche de la elección: jóvenes y sus mentores que trabajan por el cambio cada día en sus vidas, escuelas y comunidad. Gente declarando su poder, con caras y historias de la vida que representan a Long Beach, a California y al futuro de los Estados Unidos.

Tal vez Trump está aquí, pero también estamos nosotros, moviéndonos a la acción juntos.

Una versión de este blog fue publicado primero como un artículo de opinión en el Long Beach Press Telegram.

Dr. Christine E. Petit sirve como Directora Ejecutiva de Building Healthy Communities: Long Beach, que es parte del esfuerzo estatal de The California Endowment para mejorar los resultados de salud a través de la participación comunitaria y los cambios de políticas. Ella también sirve como presidenta de la Junta de Salud y Servicios Humanos de la Ciudad de Long Beach. Christine también es la co-fundadora del Long Beach Time Exchange – una comunidad de la banca del tiempo basada en la idea que todos en Long Beach tienen algo para contribuir a nuestra ciudad. Christine tiene su doctorado en la sociología con énfasis en el cambio social y la desigualdad de raza y clase.

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