Executive Director’s Blog: Being Less Polite

Today as I checked in with Hayley, a Master’s of Public Health intern who is working with Building Healthy Communities: Long Beach this year, I shared my excitement at reinstituting a monthly “development day” for myself and how I’d be working on a new entry for our Executive Director blog series. Hayley responded that she had read my blogs on our website and then remarked, “And then you had a baby.”

That pretty much sums it up. The last time we published my blog was in December 2016 and I ended that entry saying that I’d resume my monthly blog posts when I returned from parental leave in the spring. Little did I know I meant almost spring of 2018.

Last year was all about getting used to being a mom and then getting used to being a mom who works outside of the home. It was about pictures to mark each month and milestone, pumping every few hours while at work to keep my milk supply up and baby fed, making several adjustments to my work hours and my daughter’s child care schedule along the way, a significant and more family-friendly change in jobs for my partner, and being so appreciative of my team who held it down while I was on leave and continued to support me upon my return. Our team also saw shifts as folks transitioned out of the organization or changed roles, and as we welcomed new people in.

And then there were the changes facing our nation–persistent hurts, sometimes buried, resurfacing, or just that much more glaring depending on who you are and how you’re situated in what Patricia Hill Collins calls the “matrix of oppression.” In 2017, we saw white supremacists in the streets, still too little accountability for police violence, parents and siblings ripped away from their families, women marching, and sexual predators being shunned, excused, or embraced showing our national dissonance.

Postpartum anxiety coupled with the acuteness of our national wounds made reading the news or scrolling through Facebook a minefield for me. This was especially true when I was on parental leave and away from my community-organizing family. When I returned to work, I had more of an opportunity to process our political realities and also immerse myself in local change work. Still, at times I felt like I was just sitting alone–triggered, stunned, and silent.

Speaking up is a resolution I set for myself this year. Well, really, I said I wanted to be “less polite.” At times I err toward being reserved and cautious when it comes to sharing my perspective. But Audre Lorde reminds me, “Your silence will not protect you,” and Saul Alinsky goads, “Change means movement. Movement means friction.”

I was recently feeling pushed around in a work situation and I shared my frustration, anger, and hurt with my professional coach. “You think that taking your power means no peace,” she said to me. We talked about how speaking up doesn’t mean that “people won’t like me”  and instead they will probably respect me for it. And regardless of the reaction I am met with, I know I will have fulfilled my responsibility to the situation and the people involved and that I’d be able to find some peace where I was currently experiencing turmoil for myself. So, I had the conversations I knew I needed to, at times pushing to be heard in them. In one case, I was met with respect and appreciation. In the other case, at a minimum, I saw change in the direction I was hoping for. And I did feel more at peace.

I am always encouraging members of my team to be direct and in many ways I do practice this myself. Still, we all have limits and I am glad to have expanded mine recently.

I have a quotation from Linda Christensen’s writing up in my office which reads, “Community isn’t always synonymous with warmth and harmony. Politeness is often a veneer for understanding, when in reality it masks uncovered territory, the unspeakable pit that we turn from because we know the pain and anger that can dwell there. It is important to remind ourselves that real community is forged out of struggle. This is the crucible from which a real community grows.”

While this quote pulls from the author’s observations from the high school classroom, it is a good reminder to us all that the world needs our full participation–friction and all.

Dr. Christine E. Petit serves as Executive Director for Building Healthy Communities: Long Beach, which is part of The California Endowment’s statewide effort to improve health outcomes through community engagement and policy change. She also serves as a member of the City of Long Beach’s Board of Health and Human Services. Christine is co-founder of the Long Beach Time Exchange—a time-banking community based on the premise that everyone in Long Beach has something to contribute to our city. Christine holds a Ph.D. in sociology with emphases in social change and race and class inequality.


Hoy hablé con Hayley, una becaria haciendo su maestría en la salud pública, quien está trabajando con Building Healthy Communities: Long Beach este año. Compartí con ella mi entusiasmo por reestablecer mi práctica mensual de tomar un “día de desarrollo” para mí misma, y que estaba trabajando en una nueva publicación para nuestra serie de blogs de la directora ejecutiva. Hayley respondió que había leído todos mis blogs en nuestro sitio web. Tomó una pausa, “y después tuvo un bebé”.

Eso lo resume todo. La última vez que publicamos mi blog fue el diciembre de 2016. Al fin de esta entrada, terminé diciendo que reanudaría mis entradas mensuales del blog cuando regresara de mi permiso parental en la primavera. Poco sabía yo que en realidad  eso quería decir casi la primavera del 2018.

El año pasado se trató de acostumbrarme de ser madre y después acostumbrarme de ser una madre que trabaja fuera del hogar. Se trató de tomar fotos para comemorar cada mes y hito, sacar leche unas cuantas horas durante trabajaba para mantener un suministro suficiente de leche y dar de comer a mi bebé. Significaba ajustar mis horas de trabajar y el horario de guardería de mi hija a lo largo del camino. Incluyó el cambio significante del trabajo que hizo mi pareja para beneficiar a nuestra familia. También se marcó por agradecer a todos los miembros de mi equipo que mantenían el trabajo mientras estaba fuera y que seguían apoyándome a mi regreso. Nuestro equipo también pasó por cambios, con personal que salieron de sus puestos o cambiaron de posición, y con nuevas personas a que dimos la bienvenida.

Y también hubo cambios que enfrentaba nuestro país – heridas persistentes, a veces ocultadas, que resurgían. O tal vez sea que, dependiendo de quien eres y como te ubicas en lo que Patricia Hill Collins llama “la matriz de la opresión”, se notan estas heridas mucho más. En el 2017, vimos supremacistas blancas en las calles, violencia policial que persiste sin rendición de cuentas adecuada, padres y hermanos separados de sus familias por la fuerza, mujeres que marchaban, y depredadores sexuales castigados, justificados o acogidos, unas reacciones que mostraban la discordancia de nuestra nación.

La ansiedad postparto y la intensidad de nuestras heridas nacionales fueron dos cosas que hicieron más difíciles solo leer las noticias o desplazarme por Facebook. Fue especialmente notable durante mi permiso parental, cuando me mantenía lejos de mi familia de organizadores comunitarios. Cuando regresé al trabajo, tuve más oportunidades para procesar nuestras realidades políticas y a la misma vez sumergirme en el trabajo para el cambio local. Aun así, a veces sentía que estaba sola — yo sentía frustrada, incrédula, callada.

Decir lo que pienso es una resolución que hice este año. Es decir, dije que quería ser “menos educada”. A veces suelo ser reservada y cautelosa en compartir mi perspectiva. Pero las palabras de Audre Lorde me recuerdan, “Tu silencio no te protegerá”. Saul Alinsky declara, “Cambio quiere decir movimiento. Movimiento quiere decir fricción.”

Recientemente sentí presionada en una situación del trabajo y compartí mi frustración, indignación y dolor con mi consejera profesional. “Piensas que utilizar tu poder significa que no habrá paz,” me dijo. Hablamos de la manera en que decir lo que pienso no quiere decir que la gente “no me va a gustar”; al contrario, probablemente me respetará más. Y a pesar de la reacción que encuentro, sé que habré cumplido mi responsabilidad a la situación y a las personas involucradas, y que podré encontrar un poco de paz en vez de la inestabilidad que estaba pasando. Entonces tuve las conversaciones que sabía que tenía que hacer, a veces empujando fuertemente para que me escucharan. En una instancia, recibí respeto y agradecimiento. En la otra, al mínimo, vi un cambio hacia la dirección que esperaba. Y sí, me sentía más en paz.

Siempre estoy impulsando a los miembros de mi equipo que sean más francos, una práctica que hago en varias maneras. Pero todavía existen límites para todos nosotros, y estoy contenta que extendí el límite mio recientemente.

En la pared de mi oficina, tengo una cita de Linda Christensen, la cual dice, “Comunidad no siempre es la misma cosa que cordialidad y armonía. La cortesía muchas veces es una fachada para el entendimiento, cuando en realidad esconde territorios desconocidos, este hoyo inmencionable de que huimos porque conocemos el dolor y ira que viven allí. De esta semilla crece una comunidad real.”

Aunque esta cita se basa en las observaciones que tiene la autora de una sala de clases de la secundaria, nos debe recordar a todos que el mundo se hace falta nuestra participación entera — con toda su fricción.

Dr. Christine E. Petit sirve como Directora Ejecutiva de Building Healthy Communities: Long Beach, que es parte del esfuerzo estatal de The California Endowment para mejorar los resultados de salud a través de la participación comunitaria y los cambios de políticas. Ella también sirve como un miembro de la Junta de Salud y Servicios Humanos de la Ciudad de Long Beach. Christine también es la co-fundadora del Long Beach Time Exchange – una comunidad de la banca del tiempo basada en la idea que todos en Long Beach tienen algo para contribuir a nuestra ciudad. Christine tiene su doctorado en la sociología con énfasis en el cambio social y la desigualdad de raza y clase.

One comment on “Executive Director’s Blog: Being Less Polite

  1. Joana Arcangel

    Christine, first of all, thank you so much for what you and your team does for this community and for social justice. I met you in November during the discussion of Becoming Ms. Burton. I was also at PADNET and witnessed your interview for Long Beach Lens. I believe your candor and authenticity matches your blog here, about being “less polite.” I have great admiration for your work and how you conduct it. I also admire your transparency in your own turmoil and how you gained some insight from your mentor. I see a paradigm of inner reflection, connectivity and a call to action that makes me feel challenged and energized at the same time. With this in mind, I ask you:

    as an individual and a mother, I have a lot to learn, and eager to do. As a provider, program coordinator at a peer-run nonprofit agency where we have employees who have experienced so many injustices, and have overcome many challenges and now offering our experiences of resiliency, hope and understanding to support others experiencing similar challenges…how can we as a group of individuals (those of us who work here in Long Beach at our respite care home for individuals with mental health challenges) support BHC/our Long Beach community? I would love to meet with you if possible, and discuss what we can do more to “show up” in our community. I’ll start by looking at BHC’s events and see where our team can take part in them. Hope to hear from you.

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