Executive Director’s Blog: New Growth

Not too long ago I sat in the lobby of a fancy hotel in Oakland’s city center wading through my email inbox before the beginning of a work “retreat” (AKA long meeting). “You are Not Your Performance” read the subject line on an email from Move to End Violence. I was on day 17 of their 21-day self-care challenge and the day’s message started, “In our hectic world, there is often an unyielding pressure to perform in a certain way, rather than to just be who you are. Know that your performance is not who you are. Your worth is inherent, it’s not transactional, to be won or lost in an instant. External performance is not about who you are.”

Once the retreat started, the theme of performance came up again. Our facilitator shared a quotation from the work of Fred Kofman and Peter Senge, “Overemphasis on competition makes looking good more important than being good. The resulting fear of not looking good is one of the greatest enemies of learning. To learn, we need to acknowledge that there is something we don’t know and to perform activities that we’re not good at.”

These words were coupled with the image below from Center for Creative Leadership which illustrates the potential learning that is lost when people and organizations too quickly retreat from the stress of new opportunities for growth (and failure) back into their comfort zones.

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Similarly, the email from the self-care challenge suggested that movements for social justice require the willingness to take risks and experiment–things that are inhibited when we’re afraid to fail. Scared of losing face, we might opt to “play it safe.”

In addition to organizations and movements, there are important lessons here for individuals.

As I get ready to embark on perhaps the biggest change of my life–having a child–undoubtedly, I will need to recalibrate my expectations for myself in the coming months. Becoming a mother will surely impact the way I work. And my love for my work and the community it is situated in will surely impact how I approach motherhood. I think these are good things and I intend to give myself some wiggle room as I move forward.

That said, the time off and shift of focus that becoming a mother will entail is out of my comfort zone. I know that when I return from maternity leave my ability to sit in the city-council chambers until midnight or attend three community events on a Saturday will be diminished. I fear that I will return to work feeling disconnected and less effective, that becoming a mom will take me backwards in some way, and that my external performance will suffer and people will think less of me. This is where the reminder that my worth is inherent is helpful.

Defining success for myself has become an important practice. As a child of the eighties growing up in Small Town USA, Ricky Nelson crooning “you can’t please everybody, so you might as well please yourself” is embedded in my DNA. Still it’s taken me awhile to embrace this sentiment. Of course, I care what others think about me. (Often too much.) But to stay sane in a dynamic political environment with an incredibly diverse community of people I work with, I’ve found that I need my own measuring stick to evaluate how I’m doing. I’ve also found that how I’m doing at work isn’t the only important measure.

I am addressing the fears that accompany my soon-to-be new reality in a number of ways including by working with my team, devising plans for how to leave and return to the work, and tapping into the wisdom of the parents (mostly moms) in my network. Through this process, I’ve begun to see this as an opportunity–a chance to hit “refresh” and approach the work, and life, with new eyes.

The self-care challenge left me with an important take away: “To be our most impactful, we need to be able to fail spectacularly–time and again–without feeling like a failure.” I trust that these words don’t just apply to me, or my team who will be stretching themselves in new ways while I’m gone, but to all of us who are working to create change in our workplaces, families, and communities.

I wish you all the best as we close out 2016 and begin a new year. I will resume my monthly blog posts in the spring.

Dr. Christine E. Petit serves as Executive Director for Building Healthy Communities: Long Beach, which is part of The California Endowment’s statewide effort to improve health outcomes through community engagement and policy change. She also serves as Chair of the City of Long Beach’s Board of Health and Human Services. Christine is co-founder of the Long Beach Time Exchange—a time-banking community based on the premise that everyone in Long Beach has something to contribute to our city. Christine holds a Ph.D. in sociology with emphases in social change and race and class inequality.


Hace poco tiempo me sentí en el vestíbulo de un hotel sofisticado en el centro de la ciudad de Oakland, tratando de leer todos mis correos electrónicos antes de empezar un “retiro” de trabajo (que quiere decir una reunión muy larga). “No eres tus desempeños” fue el título de un correo electrónico de Move to End Violence (Moverse para acabar con la violencia). Yo estaba participando en su desafío de 21 días del cuidado personal y el mensaje del día 17 declaró, “En nuestro mundo tan movimentado, muchas veces existe una presión firme para desempeñarse de cierta forma, en vez de simplemente ser quien eres. Sabe que tu desempeño no define quien eres. Tu valor es inherente; no es transaccional, como algo que lo puede ganar o perder en un instante. El desempeño externo no define quien eres.”

Cuando empezó el retiro, volvió el tema de desempeño. Nuestra facilitadora compartió una cita del trabajo de Fred Kofman y Peter Senge, “La importancia exagerada de la competencia hace que verse bien sea más importante que portarse bien. El temor que resulta de no verse bien es uno de los enemigos mayores del aprendizaje. Para aprender, hay que reconocer que hay algo que no sabemos y hacer actividades que no las dominan.”

Estas palabras, juntas con el imagen abajo del Center for Creative Leadership (el Centro para el liderazgo creativo), lo cual explica el aprendizaje potencial que se pierde cuando la gente y las organizaciones se retractan del estrés y de las nuevas oportunidades para crecer (y fallar); entran de nuevo en sus zonas de confort.

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Similarmente, el correo electrónico del desafío de cuidado personal sugirió que los movimientos para la justicia social requieren las ganas de tomar riesgos y experimentar — cosas que se limitan cuando tenemos miedo de fallar. Con el miedo de desprestigiarse, puede ser que escojamos no correr riesgos.

Además de las organizaciones y movimientos, hay lecciones importantes aquí para individuos.

Cuando me pongo lista para empezar lo que tal vez será el reto más grande de mi vida – tener un bebé – sin dudas, necesitaré reorganizar mis expectativas personales en los siguientes meses. Es seguro que ser madre impactará la manera en que trabajo. Y también, el amor que tengo para mi trabajo y la comunidad donde se ubica seguramente afectarán cómo me dirijo a la maternidad. Creo que estas son buenas cosas y tengo planes de dejar que yo tenga un poco de flexibilidad en el futuro.

Dicho esto, el tiempo que me quedaré fuera y el cambio de enfoque que se necesita para ser madre están fuera de mi zona de confort. Sé que cuando regreso de mi licencia de maternidad,  mi habilidad de sentarme en el ayuntamiento hasta la medianoche o asistir tres eventos comunitarios en un sábado disminuirá. Tengo miedo de que voy a regresar a trabajar sintiéndome desconectada y menos efectiva, que hacerme madre me llevará para atrás de alguna manera, que mi desempeño externo sufrirá o que la gente pensará menos en mí. En esto, me ayuda el recordatorio de que mi valor es inherente.

Definir el éxito para mí ha sido una práctica importante. Como una hija de los años ochenta, viviendo en un pueblo pequeño, los canturreos de Ricky Nelson, “no puede complacer a todos, entonces mejor que complaces a ti mismo” son partes de mi ADN. Pero todavía me ha costado realmente aceptar este refrán. Es claro que me importa lo que piensan los demás sobre mi (a veces demasiado). Pero para mantenerme sana en este ambiente político dinámico con la comunidad increíblemente diversa con quien trabajo, he encontrado que necesito mi propia regla para evaluar mi progreso. También he encontrado que mi desempeño en el trabajo no es la única medida importante.

Estoy abordando los miedos que van juntos con mi realidad que pronto llegará en varias maneras, que incluyen trabajar con mi equipo, desarrollar planes de como salir y regresar al trabajo y utilizar la sabiduría de los padres (la mayoría madres) en mi red. Durante este proceso, he empezado a ver la oportunidad que me espera como una oportunidad de revitalizar y ver el trabajo y la vida con una nueva perspectiva.

El desafío de cuidado personal me dejó con un punto destacado importante: “Para ser los más impactantes, hay que poder fallar con espectacularidad – vez por vez – sin sentirnos como fracasos. Tengo confianza de que estas palabras no nada más aplican a mi, o mi equipo que va a tomar nuevos papeles en mi ausencia, sino a todos nosotros que estamos trabajando en crear cambios en nuestros lugares de trabajo, familias y comunidades.

Les deseo a todos lo mejor mientras cerramos el 2016 y empezamos un nuevo año. Regreso con mis publicaciones del blog mensuales en la primavera.

Dr. Christine E. Petit sirve como Directora Ejecutiva de Building Healthy Communities: Long Beach, que es parte del esfuerzo estatal de The California Endowment para mejorar los resultados de salud a través de la participación comunitaria y los cambios de políticas. Ella también sirve como presidenta de la Junta de Salud y Servicios Humanos de la Ciudad de Long Beach. Christine también es la co-fundadora del Long Beach Time Exchange – una comunidad de la banca del tiempo basada en la idea que todos en Long Beach tienen algo para contribuir a nuestra ciudad. Christine tiene su doctorado en la sociología con énfasis en el cambio social y la desigualdad de raza y clase.



Executive Director’s Blog: Moving Beyond Words Into Action

On election night, just hours before the polls closed, I stood at the intersection of PCH and Cherry holding a sign urging onlookers to vote. I had come to support a get-out-the-vote rally led by young people in Long Beach, most of them too young to vote, but well aware of the impact the election would have on them, their friends, and families.

The mood was light and fun. Driving home, I felt hopeful.

As I write today, glimmers of hope remain.

2016_youth-rally-speakerCalifornia voters moved the needle on several social-justice issues this election. Votes on many of the statewide propositions demonstrated a renewed commitment to funding education and healthcare, and continued our state’s move away from mass incarceration. Votes on county and local measures showed that we are willing to invest in the health and wellbeing of our communities.

Indeed, I’ve read a number of commentaries celebrating the successes Californians cast their ballots for. However, for many California voters, the outcome of the Presidential race makes celebration difficult. Away from the newspapers and talking heads, I see members of my community struggling to make sense of a Trump presidency.

Some of us prefer to think that Trump is “out there” … in those Southern states, with those racist and backward people, the poor whites who don’t know any better, and so on.

I’m writing to encourage you to resist the urge to push responsibility away.

The fact is: Trump is here.

Trump is the KKK rally held in Anaheim earlier this year. Trump is the Confederate Flag flying on 11th and Daisy in Long Beach. Trump is the classmates taunting a six-year-old at school the day after the election, saying his family will be deported.

And Trump is the subtler forms of violence experienced in our communities. The seven fewer years of life that, on average, people in Central, West, and North Long Beach live compared to those living in East Long Beach or near the country club.

Trump is in school-discipline policies that disproportionately push out students of color, and in our city’s lack of adequate protections for renters from unjust evictions and rent spikes that displace our neighbors.

Trump is in any one of us who doesn’t recognize or is afraid to lose our seat at the table if we dare speak up when we see Trump in our own community.

Of course, Trump the man isn’t physically here. He isn’t even the President a majority of Long Beach residents voted for. But we can’t deny that what he stands for and what so many in Long Beach have grieved since the election–racism, sexism, classism, and the many intersecting oppressions our country is grappling with–are also present here.

It’s harder to impact what happens at the White House. So, while activism on that front is certainly important, I commit myself and I implore you to look for ways to make change closer to home: Have courageous conversations with those around you. Learn how decisions are made in our community and speak up when you see practices that don’t serve all of our neighbors. Get involved in organizations working to advance justice in Long Beach.

What gives me hope are the people that I rallied with on election night: young people and their mentors who work for change each day in their lives, schools, and community. People declaring their power, with faces and life stories that are representative of Long Beach, of California, and of the future of the United States.

Trump may be here, but so are we: moving into action together.

A version of this blog ran first as an op-ed in the Long Beach Press-Telegram

Dr. Christine E. Petit serves as Executive Director for Building Healthy Communities: Long Beach, which is part of The California Endowment’s statewide effort to improve health outcomes through community engagement and policy change. She also serves as Chair of the City of Long Beach’s Board of Health and Human Services. Christine is co-founder of the Long Beach Time Exchange—a time-banking community based on the premise that everyone in Long Beach has something to contribute to our city. Christine holds a Ph.D. in sociology with emphases in social change and race and class inequality.


La noche de las elecciones, pocas horas antes de que cerraron las urnas, quedé parada en el cruce de PCH y Cherry con una pancarta urgiendo a los viandantes a votar. Vine para apoyar un mitin para sacar el voto, organizado por jóvenes en Long Beach. Aunque la mayoría de ellos eran demasiado jóvenes para votar, estaban muy conscientes del impacto que tendría la elección para ellos, sus amigos y familias.

El ambiente se mantuvo ligero y divertido. Ya rumbo a casa, me sentí optimista.

Cuando les escribo hoy, me quedan unos pedacitos de la esperanza.

2016_youth-rally-speakerLos votantes de California votaron para avanzar varias causas de la justicia social durante esta elección. Los votos sobre varias de las proposiciones estatales demostraron un compromiso renovado para financiar la educación y la cobertura de salud y seguir reformando el sistema de la encarcelación masiva. Los votos sobre medidas locales y al nivel del condado mostraron que estamos dispuestos a invertir en la salud y el bienestar de nuestras comunidades.

De hecho, he leído varios comentarios celebrando los éxitos de los votos de Californianos. Sin embargo, para muchos votantes de California, el resultado de la carrera para presidente hace difícil la celebración. Sin importar lo que dicen los periódicos y comentaristas, veo miembros de mi comunidad para quien les cuesta entender la realidad de la presidencia de Trump.

Algunos de nosotros prefieren pensar que Trump está “ahí fuera”… en los estados sureños, con esta gente racista y simple, con las pobres personas blancas que no son sensatos… y la lista sigue.

Les escribo para animarlos a resistir el deseo de echar toda la responsabilidad para fuera.

El hecho es esto: Trump está aquí.

Trump está en el mitin de KKK que tomó lugar en Anaheim este mismo año. Trump está en la bandera confederada mostrada por la 11 y la Daisy en Long Beach. Trump está con los niños en la escuela burlándose de un muchacho de seis años el día después de la elección, diciendo que se la van a deportar a su familia.

Y Trump también se muestra en las formas más sutiles de la violencia que se vive en nuestras comunidades. Los siete años menos de vida que, en promedio, las personas en el centro, oeste y norte de Long Beach viven en comparación con los que viven en el este de Long Beach o cerca del club de campo.

Trump está en las políticas de la disciplina escolar que desproporcionadamente echan a los estudiantes de color de las aulas de clase; está en la falta de protecciones adecuadas para los inquilinos contra los desalojos injustos y los aumentos de renta que desplazan a nuestros vecinos.

Trump está en cada uno de nosotros que no reconoce o que tiene miedo de perder nuestro asiento si atravesamos decirlo cuando vemos a Trump en nuestra propia comunidad.

Por supuesto, Trump, el hombre, no está aquí físicamente. Ni siquiera es el presidente de que la mayoría de los residentes de Long Beach votaron. Pero no podemos negar de que lo que él representa y lo que muchos en Long Beach se han apenado después de la elección – el racismo, sexismo, clasismo y las variadas opresiones conectadas que se enfrenta nuestro país – también están presentes aquí.

Es más difícil impactar lo que acontece en la Casa Blanca. Aunque el activismo en esta área es importante, me comprometo y les urjo que busquen maneras de afectar el cambio más cerca de casa. Tenga conversaciones valientes con las personas que conoce. Aprende como se hace las decisiones en nuestra comunidad y hable cuando se fija de prácticas que no sirven a todos nuestros vecinos. Involúcrese en organizaciones que están trabajando para avanzar la justicia en Long Beach.

Lo que a mi me da esperanza es la gente con quien marché la noche de la elección: jóvenes y sus mentores que trabajan por el cambio cada día en sus vidas, escuelas y comunidad. Gente declarando su poder, con caras y historias de la vida que representan a Long Beach, a California y al futuro de los Estados Unidos.

Tal vez Trump está aquí, pero también estamos nosotros, moviéndonos a la acción juntos.

Una versión de este blog fue publicado primero como un artículo de opinión en el Long Beach Press Telegram.

Dr. Christine E. Petit sirve como Directora Ejecutiva de Building Healthy Communities: Long Beach, que es parte del esfuerzo estatal de The California Endowment para mejorar los resultados de salud a través de la participación comunitaria y los cambios de políticas. Ella también sirve como presidenta de la Junta de Salud y Servicios Humanos de la Ciudad de Long Beach. Christine también es la co-fundadora del Long Beach Time Exchange – una comunidad de la banca del tiempo basada en la idea que todos en Long Beach tienen algo para contribuir a nuestra ciudad. Christine tiene su doctorado en la sociología con énfasis en el cambio social y la desigualdad de raza y clase.


“Untold Stories” report sparks conversations on racial equity

“We are not perfect and we are the first ones to say, we need to work harder,” shared Long Beach Unified School District board member Megan Kerr when interviewed by Southern California Public Radio KPCC. Since the release last month of the report Untold Stories from One of America’s Best Urban School Districts, various news outlets have reported on the findings, the personal experiences, and the opportunities for change laid out in the report. Read and share the news about the report from across the region and country:

Through the findings and recommendations, the report aims to encourage more district and community collaboration that supports student learning and a universal pathway to college and a career for all LBUSD students, and in particular high-need students. To read the full report, visit the Children’s Defense Fund-California.


“No somos perfectos y somos los primeros en decir, necesitamos trabajar más duro”, compartió el  miembro de la Mesa directiva de la educación del Distrito Escolar Unificado de Long Beach Megan Kerr cuando fue entrevistada por Southern California Public Radio KPCC. Desde el lanzamiento el mes pasado del reporte Historias sin contar de uno de los mejores distritos escolares urbanos de América, varios medios han reportado sobre los resultados, las experiencias personales y las oportunidades para el cambio establecidos en el informe. Lee y comparte las noticias acerca del reporte en toda la región y el país:

A través de las conclusiones y recomendaciones, el reporte pretende fomentar más colaboración del distrito y la comunidad que apoye el aprendizaje de los estudiantes y un camino universal al colegio y carreras para todos los estudiantes del LBUSD, y en particular los estudiantes con altas necesidades. Para leer el reporte completo, visite el Children’s Defense Fund-California.